jueves, 29 de abril de 2010

Reflexión del día del trabajador

El 1º de Mayo se conmemora un día más de lucha en toda la historia mundial. Es un día en el que se recuerda la opresión, la falta de conciencia, y la explotación del trabajador.

En 1886 en Chicago, Estados Unidos, se produjeron miles de huelgas en reclamo del establecimiento de la jornada laboral de 8 horas, cuando lo normal, en ese entonces era trabajar entre 12 y 16 horas.

Este paso trascendental contra la explotación del trabajador desembocó en la muerte de muchas personas que fueron reprimidas, al igual que cuatro de los oradores de ese día que fueron apresados y luego ahorcados.

Este episodio tan cruel y violento se ha repetido a lo largo de la historia mundial cuando se han producido reclamos sociales y laborales, en muchos casos por represión a la libertad de expresión o por ignorancia de los gobernantes de turno.

En Argentina, nuestros trabajadores también han reclamado sus derechos con el paso del tiempo, logrando en ocasiones, una reducción en la jornada laboral, leyes sociales y dignificación del trabajador. Aunque algunos gobiernos nacionales, intentaron amedrentar a los trabajadores con secuestros, torturas y desapariciones, amenazas de despidos, rebajas salariales, y precarización laboral, en muchos casos, con ayuda de dirigentes sindicales.

Hoy, en el siglo XXI la lucha no ha terminado. Constantemente el trabajo es un tema de conversación en la sociedad argentina. Es un tema de nunca acabar porque no alcanza con una asignación familiar por hijo, porque lo que el pueblo demanda es un trabajo digno y estable donde cada persona pueda pensar en un futuro para sus hijos y no en si tendrá algo para comer mañana.

El país hoy está estancado en sus políticas de asistencialismo, pero no propone alternativas para la dignidad de las personas. Esa dignidad ansiada por todos, esa dignidad de trabajo, de tranquilidad emocional que sólo la estabilidad laboral nos dará.

Reflexionemos más sobre nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de sus hijos; reflexionemos sobre lo que queremos y deseamos, pero también seamos personas activas para lograrlo reclamando nuestros derechos como trabajadores.

Facundo Valdivieso